jueves, 22 de enero de 2009

3.2 Areas grises

De realizarse el proyecto, por el ejemplo de otras minas en zonas aledañas, la ley no impide que la empresa minera expanda la zona de extracción de acuerdo a lo acordado en el contrato de concesión.


Muchas veces, los planes de expansión de la extracción incluyen zonas en las que hay canales de regadío o reservorios de agua, los cuales son destruidos sin mayor consideración. El problema esta en que muchas comunidades se quedan sin agua para poder mantener sus tierras de cultivo y a sus ganados; es por esto que el índice de pobreza en la zona aumenta cada vez más. Y si a esto se suma que el contrato de concesión estuvo mal hecho o no hay control por parte del estado, como es en la mayoría de casos, la empresa simplemente no otorga ninguna compensación a la población afectada.

La ley no puede impedir a la empresa qué políticas utilizar con los comuneros de la zona y menos aun impedir que la empresa les haga regalos que satisfacen sus necesidades o que les organice eventos.


Por ley, la tierra le pertenece a los comuneros de la zona de Majaz, y para poder entrar y realizar la extracción de la mina, la empresa necesita la aprobación de la comunidad pero tiene varios opositores. Es por esta razón, que la empresa opta por tomar una política populista, la cual se nutre en explotar sus necesidades debido a la pobreza, y regala a los comuneros zapatillas, chimpunes, pelotas, hacen fiestas en las que dan trago y comida gratis, también les dan S/.10 por atender a una charla de la empresa.

Es de esta forma, que la empresa se “gana” a los comuneros y cambia su perspectiva sobre la empresa y logra que, finalmente, los acepten y empiecen con la explotación de la mina y con ello la deforestación de la zona, la destrucción de sus tierras de cultivo, la desaparición de lagunas, en resumen la destrucción del ecosistema.

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